Destrucción y muerte

Gas high prices

El gobernador de California Gavin Newsom (C), el concejal de la ciudad de Los Ángeles Mike Bonin (I) y el alcalde de la ciudad de Los Ángeles Eric Garcetti (D) recorren una casa quemada en Brentwood, Los Ángeles.



Los fuertes vientos de rachas de más de 61 millas por hora en California esta semana mantuvieron a cientos de miles de personas evacuadas de sus casas ante el temor de que se aviven los incendios, y obligaron a programar nuevos apagones que afectarán a más de 1.8 millones de residentes.

En el Condado de Ventura casi todas las escuelas fueron cerradas incluyendo los colegios comunitarios a raíz de los intensos fuegos y la mala calidad del aire que predomino en toda la comarca.

En Los Ángeles los pronósticos fueron poco alentadores: El Servicio Meteorológico Nacional ha advertido de que los vientos que azotaron la región fue de los más fuertes de la temporada con ráfagas de hasta 128 kilómetros por hora.

Por este motivo, los más de 10,000 residentes de la exclusiva zona de Brentwood afectada por el llamado incendio Getty -donde se encuentran las viviendas de famosos como Arnold Schwarzenegger y la estrella de la NBA LeBron James- se mantendrán alejados de su casa.

En una rueda de prensa, el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, dijo que “pese a que el humo no se ve en las mismas cantidades que ayer, la orden de evacuaciones se mantiene”.

Entre los evacuados figuran la actriz Kristin Davis, conocida por su participación en la serie “Sex and the City”; los padres del propio Garcetti y la exesposa de Schwarzenegger, Maria Shriver.

La casa de la senadora demócrata y aspirante a la candidatura presidencial de su partido Kamala Harris también se ha visto afectada por este incendio, que solo está contenido en un 5 %.

La emergencia para el norte de California es aún mayor, donde las autoridades informaron de que otro incendio, el fuego Kincade, ya ha consumido más de 75,400 acres y ha destruido 123 estructuras, incluidas 53 casas.

Casi 156,000 personas permanecen fuera de sus domicilios en el condado de Sonoma.

Residentes de ciudades enteras como Geyserville, Windsor y Healdsburg llenaron los decenas de refugios instalados desde Petaluma hasta la urbe de San Francisco.

Las órdenes de evacuación se extendieron al condado Lake, e incluyen la zona recreativa del Casino Twin Pine.

Los bomberos han logrado ganar terreno a las llamas y las han contenido en un 15 %, aunque las autoridades se preparan para el regreso de fuertes vientos al área con velocidades que superan los 80 kilómetros por hora.

El jefe del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, Ralph Terrazas, explicó que están especialmente preocupados por las rachas de vientos, que pueden lanzar las brasas ardiendo a kilómetros de distancia originando nuevos focos de fuego.

El estado de emergencia fue declarado en California el domingo pasado, debido a los incendios.

El gobernador de ese estado, Gavin Newsom, aseguró en una entrevista que los bomberos han respondido a 330 focos de fuego en los últimos días.

A los incendios se suman los apagones programados por las compañías de energía para evitar que cables derrumbados o equipos eléctricos puedan causar nuevos focos de fuego, que este martes afectarán al menos 1.8 millones de personas en el norte del estado.

La compañía eléctrica Pacific Gas & Electric (PG&E) anunció el tercer corte de energía programado en menos de un mes para el norte de California.

Esta nueva ronda de cortes afectará a alrededor de 1.8 millones de personas en casi 30 condados del norte del estado: Entre los afectados se encuentran las áreas de Sonoma, Napa y Lake, donde el incendio Kincade ya ha destruido 123 estructuras, incluidas 53 casas. La compañía Edison, que surte de servicio al sur de California, evalúa cortar la corriente a más de 350,000 clientes.

El fuego Kincade se registra en la misma región en que en octubre de 2017 se desencadenó el incendio Tubbs, que arrasó más de 38,054 acres, dejó 22 muertos y más de 5,600 estructuras destruidas.

El incendio más devastador de la historia reciente de California se registró el año pasado con el fuego Camp Fire, que mató a 86 personas y arrasó la localidad de Paradise, además de obligar a la compañía eléctrica PG&E a declararse en bancarrota por su responsabilidad en el siniestro.