Por Amairani Hernández
CALÓ News
En la vida real, los problemas de la salud mental suele ser un tema importante para muchos latinos, pero ¿por qué sigue el tema sigue siendo tabú dentro de la comunidad?
De acuerdo con los datos mas recientes de KFF, la tasa de suicidio entre los latinos que viven en Estados Unidos subió significativamente en los últimos 10 años. Si se cuentan todos los grupos raciales y étnicos, en 2022 se registró un dato de casi 50,000 muertes por suicidio en todo el país, según los datos provisionales del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Esto significa una muerte por suicidio cada 11 minutos, lo que representa un aumento de 36% desde el año 2000. De acuerdo con la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, cada año 243.000 latinos en Estados Unidos intentan quitarse la vida. Más impresionante aún es la estadística de que el 17% de los latinos en edad de escuela secundaria experimentan pensamientos suicidas. El suicidio es la segunda causa de muerte entre personas de 10 a 34 años.
Existe un problema básico a la hora de combatir este fenómeno y es que demasiados latinos carecen de acceso a servicios de salud mental. En efecto, las principales barreras para los servicios de salud mental son el costo (lo cual aqueja al 59% de los encuestados en un reciente estudio), la falta de seguro médico (35%) y la barrera del idioma (31%).
AltaMed Health Services es uno de los centros de salud comunitarios más grandes del país entre los que son calificados por el gobierno federal.
CALÓ News habló con la terapeuta Frances Chinchilla Orellana, quien funge como supervisora clínica de Servicios de Salud Conductual en AltaMed para inquirir su opinión acerca de la concientización en la comunidad latina del tema de la salud mental y sobre el suicidio que ocurre dentro de la comunidad latina.
“La salud mental”, dijo Orellana, “es un tema importante que es necesario abordar, pero es también un tema que se considera tabú. No solamente dentro de la comunidad latina sino, creo, también en otras comunidades. Dentro de la comunidad latina existe un fuerte estigma sobre la salud mental. En lugar de atención profesional se fomenta la creencia de que es posible manejar nuestros problemas por nuestra cuenta, de que es necesario ser fuertes, y que se considera no apropiado que alguien busque apoyo externo. La consecuencia es que no se fomentan los servicios de salud mental”, agregó.
Orellana también explicó que cuando una persona tiene pensamientos suicidas, se siente muy avergonzado porque considera que la idea confirma su debilidad o la falta de resiliencia.
“La persona siente vergüenza cuando trata de expresar sus pensamientos suicidas a un miembro de la familia o a alguien dentro de nuestro sistema de apoyo. Además, teme que sus sentimientos y pensamientos sean descartados o minimizados”, dijo.
Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos, los latinos tienen las tasas más altas de personas sin seguro médico de cualquier grupo étnico en el país, el 18,3% de la población, en comparación con el 5,4% de los blancos. Si bien los latinos indocumentados no califican para la cobertura médica pública, pueden comprar un seguro médico privado fuera de Covered California.
Frente al aumento de las tasas de suicidio en la última década, Orellana lo atribuye principalmente a factores socioeconómicos, aunque también influyen otras razones diversas. “La pandemia de los últimos años tuvo un fuerte impacto en nuestra comunidad, que fue profundamente afectada por el COVID-19. Hubo más muertes en la comunidad latina, muchos de cuyos miembros viven en hogares multifamiliares, lo cual facilitó el contagio y la propagación; complicó el problema en la falta de acceso a atención médica adecuada. Por otra parte, el estatus migratorio de las personas afecta negativamente en su capacidad de recibir ciertos beneficios, especialmente beneficios económicos a los que esta población no tenía acceso. En el plano económico la pandemia afectó a muchos que al no poder trabajar corrían el peligro de perder su vivienda o de no poder cubrir sus necesidades básicas”, explicó Orellana.
El estado financiero de la persona también afecta el estado de salud mental. Cuando se compara a los latinos que viven por debajo del nivel de pobreza con quienes están por encima del doble del nivel de pobreza, los primeros tienen el doble de probabilidades de reportar problemas psicológicos graves, dice el Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Orellana también se refirió al intenso estrés que muchos sufrieron en la época de la pandemia. “Lo que experimentó la comunidad en aquella época fue algo drástico y significativo. Entre otras cosas, afectó drásticamente la salud mental de la comunidad.
Comenzamos a ver una afluencia de personas que nunca habían buscado servicios de salud mental. Venían para abordar no sólo el miedo en torno a la infección, sino también el estrés por no poder ir a trabajar y poder cubrir las necesidades básicas, y en muchos casos enfrentar el duelo”, dijo.
El 39.3% de la población total de California son latinos. Según el CDC, hubo un total de 41.8% de muertes de latinos por COVID-19 en todo el país. La pandemia tuvo un efecto devastador en la comunidad. Y aunque la tasa de suicidio disminuyó entre los blancos no hispanos del país, un estudio nacional encontró que las tasas de suicidio en los grupos étnicos minoritarios aumentaron considerablemente. Los suicidios de hombres hispanos aumentaron en un asombroso 29% entre 2019 y 2020.
Como se sabe, muchos latinos se abstienen de buscar ayuda de los servicios de salud mental por miedo al estigma social. Y quienes sí lo hacen, enfrentan frecuentemente dificultades para acceder a un tratamiento de calidad. “Muchos sufren en silencio y cuando sufrimos en silencio el sufrimiento comienza a acumularse y después de un tiempo no podemos funcionar como solíamos. Nos volvemos incapaces de hacerle frente a nuestro nivel de estrés. Es ahí donde comenzamos a percibir los síntomas de depresión y ansiedad”, dijo Orellana.
La supervisora considera que se debe poner el cuidado de la salud mental en primer plano y se deben ejecutar crear campañas para mejorar la conciencia en nuestra comunidad latina sobre el tema de la salud mental. También explicó que en AltaMed han integrado la salud mental en sus instalaciones y entre sus proveedores. “Nuestros médicos están promoviendo la atención de la salud mental y están administrando pruebas de detección a nuestros pacientes, controlando su salud mental y haciéndoles saber que les podemos ofrecer a alguien con quien hablar y que los servicios son accesibles para todos”, dijo.
Desafortunadamente, en el cuidado de la salud mental, no existe una solución que satisfaga a todos. Pero se considera que el estado mental dentro de la comunidad se puede mejorar teniendo en cuenta sus creencias, valores y diferencias culturales de sus componentes. La salud mental es menos aceptable socialmente en las comunidades latinas que las condiciones neurológicas o físicas. Como resultado, los latinos a menudo describen sus síntomas de salud mental en términos físicos en lugar de emocionales.
Orellana cree que la mejor manera de ayudar a nuestra comunidad con la salud mental es tener curiosidad e inquirir sobre lo que les está sucediendo a otras personas y seres queridos. Dijo que siempre es mejor no sacar conclusiones precipitadas, no mostrar ningún tipo de juicio o minimizar lo que están pasando. En cambio, las personas deberían ofrecer soluciones y, en general, crear un espacio seguro.
Si tiene dificultades, está preocupado por un ser querido o necesita algún tipo de apoyo, llame o envíe un mensaje de texto al 988. Esta línea de ayuda está disponible las 24 horas, los 7 días de la semana y en más de 240 idiomas. Las personas que hablan español pueden conectarse directamente con consejeros de crisis de habla hispana llamando al 988 y presionando la opción dos.


