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El número de accidentes aéreos ocurridos en Estados Unidos este año ha sido similar al del año pasado. Pero mensajes en redes sociales afirman falsamente que ha habido un incremento significativo debido a reacciones de los pilotos a las vacunas contra el COVID-19. La Administración Federal de Aviación, FAA por sus siglas en inglés, dice que no ha visto “evidencia de accidentes de aviación ni incapacidad” de los pilotos en relación con las vacunas contra el COVID-19.

Historia completa

La cantidad de accidentes aéreos en Estados Unidos se ha mantenido estable durante los últimos cinco años, incluso durante la pandemia, según estadísticas de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NSTB, por sus siglas en inglés) que investiga todos los accidentes de aviación civil.

En 2020, la NTSB investigó 986 accidentes, incluyendo 168 colisiones fatales. En los cuatro años previos, la NTSB investigó poco más de 1.000 accidentes cada año, incluyendo cerca de 180 accidentes fatales cada año.

El número de accidentes ocurridos en los primeros nueve meses de este año aumentó levemente respecto al mismo periodo del año pasado, 795 este año frente a los 777 del año pasado.

Pero personas que promueven desinformación difunden la falsedad de que ha habido un incremento sustancial de accidentes debido a las vacunas contra el COVID-19, alegando que los pilotos han sufrido de efectos secundarios durante los vuelos.

“Hay una epidemia silenciosa de accidentes aéreos en todo el país y nadie está atando los cabos”, dice el narrador de un video que ha generado mucho tráfico.

Ese video se refiere a un siniestro ocurrido el 11 de octubre en el sur de California en que el piloto de una avioneta se desplomó en un área residencial, causando la muerte a una persona y lastimando a otras dos.

“Es claro que el piloto estaba sufriendo un ataque cerebral”,  señala el video. “El piloto era un doctor de un hospital y le exigieron vacunarse. Sabemos de muchos casos de pilotos que sufren ataques cerebrales tras recibir la vacuna. Es por eso que van a la huelga. Es uno de los numerosos efectos secundarios conocidos de la vacuna”.

Pero no está claro que el piloto haya sufrido un ataque cerebral y tampoco es cierto que estos son un efecto secundario “conocido” de las vacunas contra el COVID-19. Los efectos secundarios más comunes de la vacuna contra el COVID-19 incluyen dolor en el sitio de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular y fiebre, tal como hemos explicado previamente. En casos aislados, las vacunas pueden causar problemas más serios, tales como la anafilaxia, una reacción alérgica que ha ocurrido a entre dos y cinco personas por cada millón, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Tal reacción puede ocurrir “después de recibir cualquier vacuna”, no solamente las vacunas contra el COVID-19, señalan los CDC. 

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) también ha advertido sobre un riesgo mayor asociado a la vacuna de Johnson & Johnson al síndrome Guillain-Barré, un desorden neurológico, y un a desorden de coágulos de sangre acompañado de un bajo nivel de plaquetas que ha aparecido casi exclusivamente en mujeres menores de 50 años. También hay evidencia reciente de que las vacunas de ARNm de Pfizer/BioNTech y de Moderna pueden muy ocasionalmente causar inflamación del músculo del corazón o de la membrana que lo cubre, especialmente en hombres jóvenes.

También es falso que los pilotos de aerolíneas se hayan declarado en huelga, una afirmación que abordamos en otra historia.

La investigación del accidente en California está en curso, pero no hay evidencia que sugiera que el piloto, que también murió, tuviese una reacción causada por la vacuna. Si bien es cierto que el piloto era un doctor, es falso que su empleador le haya exigido vacunarse. El doctor Sugata Das trabajaba en el Centro Médico Regional Yuma, el cual actualmente no exige a sus empleados vacunarse contra el COVID-19, nos dijo una portavoz.

El informe preliminar de NTSB no menciona la vacuna contra el COVID-19. Cuando le preguntamos a la FAA sobre la afirmación, una portavoz brindó la siguiente declaración: “La FAA no ha visto evidencia de accidentes de aviación o incapacidad causadas por pilotos que sufren complicaciones médicas asociadas a las vacunas contra el COVID-19”.

Es pura especulación decir que el piloto sufrió un ataque cerebral. Es aún más especulativo decir que el supuesto ataque estaba relacionado con la vacunación, porque los ataques o derrames cerebrales no están asociados a las vacunas contra el COVID-19. No pudimos hallar evidencia alguna sobre el estatus de vacunación del piloto.

El video luego muestra un fragmento del conservador Show de Stew Peters con la doctora Jane Ruby, quien previamente ha realizado comentarios dudosos sobre las vacunas contra COVID-19.

Un piloto de la aerolínea Delta “murió en el vuelo durante los últimos, yo diría, 10 días”, dijo Ruby en el episodio del 11 de octubre, y luego agregó que el piloto había recibido su segunda dosis de la vacuna contra el COVID-19 “varios días” antes.

“El capitán estaba hablando normalmente, luego dijo cosas extrañas y luego murió”, dijo. “Aterrizaron el avión sin problema”. Ruby concluyó diciendo que “así que, muchachos, hay muchas cosas pasando en el cielo, hay mucho riesgo en este momento”.

Pero no hay evidencia que sustente esa afirmación.

Delta emitió un comunicado dos días después, según el cual “Delta está al tanto de reportes que sugieren que uno de los pilotos de la aerolínea falleció por complicaciones de la vacuna mientras operaba un vuelo, lo cual provocó un aterrizaje de emergencia. Todos estos comentarios son falsos”.

Y, como dijimos, la FAA desconoce esa supuesta situación. 

Pedimos a Ruby que mostrara evidencias de lo que dijo, pero no brindó ninguna.

Ruby luce una bata blanca y un estetoscopio en sus fotos en redes sociales y usa el título de doctora. También presentó documentación en Florida para crear una empresa llamada “Dr. Jane Ruby” y maneja una página web con el mismo nombre. Sin embargo, ella no es médica.

Cuando le preguntamos a Ruby por sus credenciales, respondió en un correo electrónico que “nunca he dicho que soy doctora en medicina”.

Su página de LinkedIn, que ya no está activa, incluye un título de doctora en educación de la Universidad de Rochester, la cual describe ese título como más práctico que un Ph.D. en educación y explica que está concebido para quienes aspiran a cargos de liderazgo en el sistema escolar.

La universidad nos confirmó que Ruby completó el curso.

Traducido por Luis Alonso Lugo.

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre las decisiones editoriales de FactCheck.orgy los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.