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No hay evidencia de que una campaña puerta a puerta para incentivar vacunaciones contra el COVID-19 implique que el presidente Joe Biden y los demócratas “están yendo a la puerta de su casa para forzarlo a recibir la vacuna”, como la congresista Marjorie Taylor Greene tuiteó. Greene también citó una cifra de muertes informadas tras vacunaciones, lo que no es lo mismo que muertes causadas por las vacunas.

Historia completa

El presidente Joe Biden anunció el 6 de julio que la siguiente fase del programa de divulgación de su administración para lograr que más personas se vacunen contra el COVID-19 en Estados Unidos incluirá visitas a domicilio de voluntarios de la comunidad para informarle a la gente sobre la seguridad y eficacia de las vacunas disponibles y para darles información de dónde pueden recibirlas.

Basada en ese anuncio, la congresista Marjorie Taylor Greene afirmó infundadamente que Biden y otros demócratas iban a “forzar” a los no vacunados a recibir la inyección. 

En un tuit el 9 de julio, la congresista republicana escribió: “5.946 muertes informadas luego de recibir la vacuna contra el #COVID19. La vacuna NO está aprobada por la FDA. 33.631.656 estadounidenses SOBREVIVIERON al covid. Pero Biden y los Dems están yendo a la puerta de su casa para forzarlo a recibir la vacuna, las escuelas dicen que sus hijos saludables la necesitan y usted ¿todavía piensa que es libre?”. 

Pero no hay evidencia de que la Casa Blanca vaya a exigirle a alguien cuya casa sea visitada recibir la vacuna como parte del programa de divulgación. 

A los otros reclamos de Greene, sobre el número de muertes informadas tras la vacunación, el estado de aprobación de la vacuna y el número de personas que ha sobrevivido al COVID-19, les falta contexto relevante y podrían engañar a los lectores. 

De puerta en puerta

En sus declaraciones del 6 de julio, Biden dijo que a pesar de que cerca de 160 millones de residentes de EE. UU. están completamente vacunados y más de 180 millones ha recibido al menos una dosis de la vacuna, “millones de estadounidenses aún no se han vacunado y están desprotegidos” contra el COVID-19. 

Por esta razón, dijo, su administración continuará enfocándose en diferentes maneras de lograr que incluso más personas se vacunen. 

“Porque esta es la situación: Seguimos disminuyendo los sitios de vacunación masiva que hicieron tanto en la primavera para vacunar rápidamente a aquellos que estaban ansiosos por recibir su primera inyección, y su segunda, si era el caso, si es que necesitaban una segunda”, dijo Biden. “Ahora necesitamos ir comunidad por comunidad, vecindario por vecindario, y a veces, puerta por puerta, literalmente tocando puertas, para ayudar a que la gente que queda esté protegida contra el virus”. 

Y agregó: “Mire, la equidad, la igualdad; asegurarnos de que las comunidades que han sido las más golpeadas por el virus tengan la información y el acceso a vacunarse, sigue estando al centro de nuestra responsabilidad. Entonces, a medida en que hacemos la transición de estos centros masivos, centros masivos de vacunación, donde estábamos haciendo miles de personas al día, vamos a poner incluso más énfasis en que usted sea vacunado en su comunidad, cerca de su casa, en un lugar conveniente con el cual usted ya esté familiarizado”. 

Biden dijo que este enfoque permitirá que más personas puedan vacunarse en su farmacia local, su consultorio médico, su trabajo o en una clínica móvil cercana.  

Sin embargo, la secretaria de prensa de la Casa Blanca Jen Psaki ha dejado en claro que el gobierno federal no le exigirá a nadie que se vacune contra su voluntad. 

“Lo que estamos haciendo es que funcionarios locales están yendo a áreas donde hay tasas de vacunación más bajas y entregando información sobre dónde puede vacunarse la gente, dónde pueden ir, que sea gratis”, Psaki dijo a reporteros a bordo del avión presidencial Air Force One el 7 de julio. “Son los individuos quienes deciden si se quieren vacunar o no”. 

Eso fue luego de que hiciera comentarios similares sobre la libertad de elegir que tienen las personas en una entrevista otorgada a CNN anteriormente ese mismo día. 

Psaki y los miembros del equipo de respuesta contra el COVID-19 de la Casa Blanca han explicado que los “mensajeros de confianza” que van a ir puerta a puerta entregando información sobre las vacunas serán doctores, líderes religiosos y comunitarios, y otros voluntarios; no empleados federales. Ella dijo que la campaña es de hecho la continuación de un esfuerzo que se ha llevado a cabo desde por lo menos abril. 

“Entonces, ellos son las personas que son los mensajeros de confianza a través del país. Y creemos que necesitamos empoderar a esos individuos a continuar trabajando en las comunidades y asegurarse de que las personas sepan que esas vacunas son seguras y que pueden salvar vidas”, dijo Psaki el 8 de julio en una rueda de prensa. 

Incluso antes de que las primeras vacunas se administrarán a mediados de diciembre, el 4 de diciembre el mismo Biden dijo que, si se convertía en presidente, no haría un mandato federal para que los estadounidenses se vacunaran. 

“No, no creo que deba ser obligatorio”, el entonces candidato a presidente Biden dijo respondiendo una pregunta sobre posibles mandatos para las vacunas. “Yo no exigiría que fuera obligatorio, pero yo haría todo lo que esté en mi poder — tal como no creo que las mascarillas tienen que ser impuestas a nivel nacional—  voy a hacer todo lo que esté en mi poder como presidente de Estados Unidos para incentivar a las personas a hacer lo correcto”. 

En una conferencia de prensa el 12 de julio, Psaki volvió a decir que el gobierno federal no haría las vacunas obligatorias, aunque ella dijo que la administración apoyaría a las entidades que sí exigen las vacunas. 

“Esa no es una decisión que nosotros estemos tomando. Esa no es, esa no es nuestra intención como gobierno federal”, dijo en respuesta a una pregunta sobre mandatos locales. “Habrá decisiones tomadas por entidades del sector privado, por universidades, por instituciones educacionales, e incluso quizás por líderes locales, si es que deciden que es así como pueden mantener a su comunidad a salvo. Si ellos deciden tomar esa decisión, nosotros ciertamente los apoyamos en ese paso”. 

Le preguntamos a la oficina de Greene en qué basaba la afirmación de que las vacunas serían exigidas como parte de la campaña puerta a puerta. Aún no hemos recibido una respuesta. 

Las otras aseveraciones de Greene

La nueva congresista republicana de Georgia hizo otras reclamaciones en el tuit al cual ya nos hemos referido. 

Dijo que ha habido “5.946 muertes informadas luego de recibir la vacuna contra el #COVID19”, dejando la impresión engañosa de que las muertes fueron causadas por las vacunas. 

Es cierto que hasta el 6 de julio se habían reportado 5.946 muertes en el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés). Pero los “informes de reacciones adversas enviados al VAERS después de la vacunación, incluidos los casos de muertes, no significan necesariamente que una vacuna haya causado un problema de salud”, según dice el sitio web de los Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). 

Como hemos escrito previamente, cualquiera puede presentar una notificación de un evento adverso a VAERS, sin importar si la vacuna fue o no un factor. En el caso de muertes, los proveedores de salud deben “informar cualquier muerte tras una vacuna contra el COVID-19 a VAERS, incluso si no es claro si la vacuna fue o no la causa”, dicen los CDC. 

“Después de una revisión de la información clínica disponible, incluidos los certificados de defunción, informes de autopsias e historias clínicas, no se estableció una relación causal con las vacunas contra el COVID-19”, dicen los CDC sobre los reportes de muerte. “Sin embargo, hay informes recientes que indican la posibilidad de una relación causal entre la vacuna contra el COVID-19 de J&J/Janssen y el TTS, una reacción adversa grave y poco frecuente —coágulos sanguíneos con bajo conteo de plaquetas— que ha causado muertes”. 

Hasta el 6 de julio, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y los CDC había identificado 38 casos de una escaso cuadro de coágulos de sangre, que es conocido como síndrome de trombosis con trombocitopenia, o TTS por sus siglas en inglés. Ha habido tres muertes por esta afección entre esos casos, hasta el 7 de mayo. 

Greene también tuiteó que “la vacuna NO está aprobada por la FDA”, lo que es cierto, pero engañoso. 

Como hemos dicho, la FDA ha autorizado tres vacunas contra el COVID-19, incluyendo una fabricada por Johnson & Johnson, para el uso de emergencia. Para entregar una autorización de uso de emergencia (EUA, por sus siglas en inglés), los reguladores deben determinar que el producto “puede ser efectivo” y que “los beneficios conocidos y potenciales de un producto superan sus riesgos conocidos y potenciales”, un standard que es típicamente menos estricto que el de la licencia completa, la cual se llama una solicitud de licencia biológica, o BLA por sus siglas en inglés.

Sin embargo, para las tres vacunas contra el COVID-19, la FDA estableció requerimientos más rigurosos para la EUA, que se asemejan al proceso para una BLA. La FDA exigió “al menos un ensayo clínico de fase 3 bien diseñado que demuestre la seguridad y eficacia de la vacuna en una manera clara y convincente” y ver al menos dos meses de información de seguimiento para la mitad o más de los participantes. 

Greene obvió la evidencia de los rigurosos ensayos clínicos y de la aplicación de la vacuna en condiciones reales que muestra que las vacunas son seguras y efectivas. 

De acuerdo a la información de los CDC, la media de siete días de muertes diarias por COVID-19 ha disminuido en cerca de un 94% desde que las vacunas estuvieron disponibles en EE.UU. La media de siete días de muertes diarias era 2.779 el 14 de diciembre; al 11 de julio, bajó a 176.

Pfizer, BioNTech y Moderna han postulado para la aprobación final de sus vacunas. 

Finalmente, al afirmar que “33.631.656 estadounidenses SOBREVIVIERON el covid”, Greene no reconoció que más de 600.000 muertes en EE. UU. se han atribuido a esta enfermedad. Incluso algunas personas que han sobrevivido la infección han reportado síntomas y efectos secundarios del COVID-19 que persisten por meses. 

Es más, solo un pequeño porcentaje de muertes recientes de COVID-19 han sido personas vacunadas, de acuerdo a información del gobierno. 

En una rueda de prensa del equipo de respuesta al COVID-19 de la Casa Blanca realizada el 1 de julio, la directora de los CDC doctora Rochelle Walensky dijo que “datos preliminares de un conjunto de estados” desde enero “sugieren que 99,5% de las muertes por COVID-19 en esos estados han ocurrido entre personas no vacunadas”. 

“Con vacunas disponibles en todo el país, el sufrimiento y la pérdida que estamos viendo en este momento es casi completamente evitable”, dijo. 

Las declaraciones de Walensky están en línea con un análisis de Associated Press que halló que “casi todas” las personas que han muerto por COVID-19 en los EE. UU. en mayo no estaban vacunadas. 

Cerca de 150 de las más de 18.000 muertes por COVID-19 ese mes ocurrieron en personas completamente vacunadas. “Eso se traduce a cerca de un 0,8%, o cinco muertes por día en promedio”, informó la AP.

El servicio de noticias también dijo que las personas completamente vacunadas sumaban menos de 1.200, o cerca de un 1,1%, de más de 107.000 hospitalizaciones por COVID-19 durante ese mes. 

Actualización, 21 de julio: El 19 de julio Twitter anunció que supendería la cuenta personal de Greene por 12 horas por violar su política de información engañosa sobre COVID-19

En uno de los tuits publicados el 18 y 19 de julio que llevaron a la suspensión temporal, la congresista declaró erróneamente que el SARS-CoV-2 “no es peligroso para personas que no son obesas ni para los menores de 65” e intentó engañar a sus lectores al agregar que ha habido “6.000 muertes relacionadas a las vacunas”.

Hasta el 19 de julio, había cerca de 607.000 muertes por COVID-19 en los EE. UU., de acuerdo a los CDC. Si bien la obesidad es un factor de riesgo para hospitalizaciones y muertes por COVID-19, también han muerto personas con un peso saludable. Y más de 123.000 de las muertes, hasta el 14 de julio, ocurrieron en personas menores de 65 años de edad. 

Además, como hemos escrito anteriormente, miles de muertes fueron notificadas al sistema de vigilancia de las vacunas VAERS después de las vacunaciones, pero eso no significa que la vacuna haya sido la causa. 

Traducido por Catalina Jaramillo. 

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre nuestras decisiones editoriales, y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea. 

En Alabama, voluntarios y funcionarios de un comisionado de condado golpean la puerta de una casa para informarle a los residentes sobre un evento de vacunación contra el COVID-19. Foto por Elijah Nouvelage/AFP via Getty Images.