Por José López Zamorano

Es natural que la mayoría de nosotros haya estado enfocado durante el último año en la pandemia del COVID- 19, especialmente nuestra comunidad latina, que ha sido golpeada tan desproporcionadamente debido a que una gran parte de nuestros miembros más valiosos ejerce trabajos esenciales en algunos de los sectores económicos más importantes para nuestra sociedad.

Pero la realidad es que, más allá del COVID, subsisten otros desafíos importantes de salud pública para nuestra comunidad que no sólo no han desaparecido a raíz de la pandemia, sino que en algunos casos se han profundizado, toda vez que se ha registrado una tendencia documentada por parte de muchas personas a bajar la guardia en su cuidado de salud o en la realización de chequeos o exámenes preventivos.

Pero ahora se nos ofrece una gran oportunidad para continuar con la guardia en alto y revalorar la importancia de mantener una atención a todos los aspectos de nuestra salud.

Si bien es cierto que todos estamos dedicando considerable energía y esfuerzos para dejar atrás la pandemia del COVID-19, no debemos abandonar la meta de terminar con la epidemia del VIH en los Estados Unidos, que también ha tenido un efecto devastador y desproporcional en nuestras comunidades de color.

Por ello los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), que han estado en la primera línea de batalla contra la pandemia del COVID-19, han renovado sus esfuerzos para confrontar la epidemia del VIH.

Este año, el tema del Día Nacional de la Prueba del VIH lleva el nombre de “Mi prueba, a Mi Manera, para enfatizar que existen diferentes formas y lugares para hacerse la prueba del VIH, incluyendo un kit gratuito de autodiagnóstico, que puede pedirse en línea desde la plataforma Take Me Home de manera rápida, y fácil para todas aquellas personas mayores de 17 años y que viven en Estados Unidos (incluyendo Puerto Rico). La plataforma es completamente gratuita y está disponible en español.

Cómo periodista he colaborado en estas campañas durante varios años y me parece sumamente alentador que nuestras autoridades médicas consideren que estamos más cerca que nunca de terminar con la epidemia del VIH en los Estados Unidos. Por eso es esencial mantener el esfuerzo para llegar a la meta.

Es claro que la pandemia del COVID-19 ha acentuado nuestro sentido de responsabilidad personal y colectiva para poder hacer frente a los grandes desafíos de salud pública de nuestros tiempos. Ese es el mismo espíritu que requerimos para llegar al objetivo colectivo de acabar de una vez por todas con la epidemia del VIH en los Estados Unidos.