En un país como México, donde los empleos escasean y las personas mayores muchas veces no cuentan con apoyo, la pandemia ha alterado una de sus fuentes de ingresos más confiables.

Muchas personas ‘de la tercera edad’ ganan dinero al guardar los productos de los clientes en bolsas en los supermercados. Se les conoce como empacadores, o como ‘cerrillitos’, porque originalmente la labor era para adolescentes que solían ser delgados como los cerrillos.

La contingencia sanitaria ha sido un golpe muy duro para estas personas.

“Me la he visto difícil”, dijo Joaquín Álvarez Mendoza, de 68 años, cerillito de la cadena Walmart de Boca del Rio, Veracruz. “Prácticamente perdí mi empleo desde hace ya un año”.

El trabajo era fundamental para ellos, quienes muchas veces no cuentan con otro tipo de apoyo.

“Mi entrada principal era ganar más de 200 pesitos de manera diaria”, dijo Álvarez Mendoza. “Podía ahorrar y comprar mi despensa o alguna medicina que necesitara mi esposa. Sin embargo, todo cambió con lo de la pandemia. Es muy difícil vivir así, y más cuando no tienes apoyo de parte de tu familia”.

Esta profesión es de mucho arraigo en los supermercados. Los cerrillitos facilitan el flujo de los clientes en las cajas de pago, y los clientes en forma de agradecimiento les dan una gratificación por embolsar los productos que compraron.

Antes de la pandemia, era común ver en algunas cadenas de supermercados a adolescentes y personas de la tercera edad en esta labor.

Debido a que la primera medida oficial fue que las personas de la tercera edad se resguardaran en sus hogares para evitar contraer la enfermedad de COVID-19, este trabajo se detuvo.

Los ‘cerrillitos’ empacan los productos que los clientes compran en los supermercados, y se ganan su propina. (Maria Lin Kim/Unsplash)

Para muchos, era su principal entrada económica.

La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, conocida como ENADID, realizada por el INEGI en México, indica que el 41.4 por ciento de las personas de edad mayor viven solas y son económicamente activas.

La ENADID 2018 ubica como su principal fuente de ingreso la jubilación o pensión (36.7 por ciento); le sigue algún programa de gobierno (36.6 por ciento) y/o el trabajo (34.4 por ciento). Estos ingresos pueden ser complementarios, es decir, una persona puede recibir recursos monetarios de diferentes fuentes.

Previo a esta situación del confinamiento por la pandemia mundial, supermercados como Walmart, Soriana, Chedraui y Aurrera daban la oportunidad de que los adultos de la tercera edad trabajaran sin tener que pertenecer a la plantilla laboral de las empresas.

El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores intervino para que se permitiera, y así los adultos mayores ocuparan su tiempo libre y obtuvieran un ingreso extra.

Muchas personas de la tercera edad tenían un ingreso seguro como cerrillitos, pero ahora no se les permite realizar la labor. (Marymar Alvarez/Cafe Words)

“El único requisito que me pedían para poder laborar en Soriana era que tuviera mi credencial y permiso por parte del [Instituto]”, dijo Alba Mendiola Rivera, 71 años, ama de casa y cerillito en el supermercado Soriana en Boca del Río, Veracruz.

“Por lo regular ganaba entre 180 pesos un día malo, hasta arriba de los 300 pesos cuando era quincena, porque había más movimiento. Ahora no tengo ese ingreso y necesito pagar mis medicinas”.

Muchos supermercados, a pesar de ser negocios de primera necesidad, no pueden tener cerillitos de la tercera edad, debido al riesgo sanitario.

Algunas empresas les dieron despensas. Sin embargo, ya pasó un año y la ayuda ha sido poca.

Muchos adultos mayores están a la espera de recibir la vacuna contra el COVID-19, y así poder regresar a trabajar.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)



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