Más de cien organizaciones de trabajadores agrícolas, de salud pública y ambientales pidieron este viernes a la administración del presidente Joe Biden que prohíba el uso del pesticida neurotóxico clorpirifós en los campos de cultivo.

En una carta enviada a la Agencia de Protección Ambiental (EPA), estos grupos instan al Gobierno a que revoque la decisión del expresidente Donald Trump de permitir varios usos alimentarios del pesticida.

La administración Obama había propuesto en 2016 prohibir el uso de este insecticida, pero su sucesor canceló esa medida alegando que eran necesarias nuevas investigaciones sobre sus posibles efectos.

En su primer día en el cargo, Biden volvió a ordenar que se examinase el uso de este controvertido insecticida que se usa para evitar que los insectos dañen los cultivos de frutas y verduras, y que ha sido objeto de varias demandas que señalan sus posibles efectos adversos sobre la salud humana y la vida silvestre.

Pero los firmantes de la carta dicen que se debe “prohibir inmediatamente” su producto en alimentos y cultivos, dado que, denuncian, los trabajadores agrícolas están expuestos.

Según estos grupos el clorpirifós es “sumamente tóxico” y se asocia con daños al desarrollo neurológico en los menores y también es “nocivo” para los trabajadores incluso con el equipo más protector.

Daniel Savery, del grupo ecologista Earthjustice, uno de los firmantes de la misiva a EPA, lamentó que después de que esta agencia federal propusiera en 2015 la prohibición del clorpirifós todavía no se ha vetado su uso.

“Es hora de que la administración Biden demuestre su compromiso con la ciencia, los menores y los trabajadores agrícolas, y que cumpla con su trabajo”, dijo Savery.

El clorpirifós causa un envenenamiento por colapso del sistema nervioso del insecto, aunque la exposición crónica al pesticida puede traer efectos neurológicos, trastornos del desarrollo y enfermedades causadas por el mismo sistema inmunológico en las personas, según un análisis de EPA.

Varios estudios de monitoreo del aire realizados por la Junta de Recursos del Aire de California (CARB) encontraron en 2015 la existencia de clorpirifós en el aire de comunidades agrícolas del estado con gran mayoría de población hispana.

Una investigación dirigida por Virginia Rauh y publicada en la revista Academia Estadounidense de Pediatría, encontró que los niños expuestos al clorpirifós en el útero tienen un mayor riesgo de retrasos en el desarrollo mental y motor a los 3 años y una mayor incidencia de trastornos generalizados del desarrollo.