Muchos oficios que ofrecían una entrada digna y una oportunidad para crecer han desparecido con la pandemia.

“En el 2020 fueron eventos muy esporádicos”, dijo Richard Urbina, un fotógrafo en México.

Urbina, como otros miles de fotógrafos en México y América Latina, ha tenido que hacer cambios drásticos a sus planes. Los prestadores de servicios han visto reducidas sus ganancias hasta en un 80%.

Urbina, quien desde hace más de una década se dedica a la fotografía profesional, reconoce haber sufrido durante estos tiempos. “Me llené de tristeza, frustración, desilusión, fueron muchas cosas”, dijo.

“De repente me encerraba en mi cuarto, no quería saber nada. Lógicamente, cuando estás acostumbrado a un nivel de vida, porque ganas bien, y de repente las ganancias disminuyen a un 20% y teniendo familia… la pasé muy difícil tratando de no preocuparlos”.

“En mi caso había personas que me decían ‘dedícate a otra cosa’, pero es triste escuchar eso porque el recurso económico no lo tiene uno como para cambiar de giro cuando ya se emprendió todo un camino, una carrera”, dijo.

Si bien el COVID-19 acaparó titulares a nivel mundial en enero del 2020, fue a finales del mes de febrero que México reconoció su primer caso. Para marzo del mismo año, el país entró en una cuarentena que rápidamente se convirtió en un confinamiento en el que muchos aún permanecen.

La situación ha derivado en el cierre de locales comerciales y ha significado un duro golpe para los profesionales que prestan sus servicios en distintas ramas, como Urbina. Muchos ofrecen descuentos de hasta el 60% en una agitada carrera por obtener ganancias que le permitan la subsistencia de su familia.

En México las autoridades han sido enérgicas en cuanto a la organización de festejos masivos como bodas, bautizos y fiestas de XV Años, justo el mercado fotográfico al que Urbina se dirige.

Richard Urbina takes a selfie, wearing his mask, a few minutes before a photo session in the La Antigua Archeological Zone. *** Richard Urbina se toma una ‘selfie’ con el cubrebocas puesto minutos previos a una sesión fotográfica en una zona arqueológica en La Antigua, Veracruz. (Richard Urbina)

La pandemia por coronavirus también trajo la competencia desleal en el ramo, lo que obligó a Urbina a buscar nuevos nichos de mercado, mediante ventas directas en redes sociales.

“La forma en que he sobrellevado mi trabajo es hacer las sesiones normales con descuentos y vendiendo otros productos que no tienen nada que ver con mi trabajo de fotografía”, dijo. “Por ejemplo, me puse a vender productos para bajar de peso, tapetes sanitizantes”.

Alejandra Zamudio Ferrao vive un caso similar. Esta fotógrafa profesional, tallerista y ganadora de la Bienal de Artes de Veracruz dirige el estudio fotográfico Latente, el cual tuvo que cerrar sus puertas tan pronto llegó la pandemia al país. El punto de encuentro de los interesados en la fotografía continúa cerrado, pero el alquiler, y los recibos de energía eléctrica, agua y demás siguen llegando puntualmente.

“Al principio de la pandemia se tuvo que cancelar toda actividad dada la situación”, dijo Zamudio Ferrao. “Vamos para un año de no tener actividades físicas. Las actividades programadas, los invitados programados, tuvieron que suspenderse”.

Ella también ha tenido que ‘reinventarse’.

“Seguimos de manera virtual con actividades. Hay gente interesada en aprender fotografía básica, interesados en fotografía química, y se les brinda el servicio en talleres personalizados; también se dan asesorías a larga distancia” dijo.

Latente es uno de los pocos espacios dedicados al género en el sudeste mexicano, por lo que su cierre es un duro golpe para los seguidores de la fotografía. Además de sus servicios, era el punto de llegada para grandes exponentes internacionales. Para Zamudio Ferrao lo más triste es que no se ve una fecha próxima para su reapertura al cien por ciento.

In 2014, Alejandro Zamudio Ferrao won the 2nd. Biennal Veracruz Art Award in 3-D format. Now, the pandemic has postponed everything. *** En 2014, Alejandra Zamudio Ferrao ganó la 2a. Bienal de Arte de Veracruz en formato tridimensional. Ahora, la pandemia ha pospuesto todo. (Alejandra Zamudio Ferrao)

Ante la incertidumbre, los artistas se dedican a otras actividades.

“Todos los del gremio hemos tenido que buscar alternativas para poder continuar, para poder hacer nuestra labor y proveer a nuestras familias y nuestras necesidades básicas y elementales”, dijo.

Ahora solo queda esperar. Estos casos son solo dos de los millones que hay. No se rinden y siguen buscando la forma de mantenerse activos y salir adelante. Sin embargo, esta ‘pausa’ en las actividades solo complica el panorama.

“Si de por sí generar un espacio cultural, dedicado a la fotografía, era nadar contra corriente, ahorita se nos vino el vendaval encima con la pandemia y pues hay que mantenernos. No puedo decir que vamos para atrás, pero mantenernos está costando trabajo, es complicado”, dijo.

Además, el miedo siempre los acompaña.

“Hay mucha incertidumbre en cuanto al contagio, aunque se siguen todas las medidas que recomiendan las autoridades. Pero es algo que se sale del control, uno puede prever, pero no es algo que uno pueda controlar”.

Todos esperan ansiosamente el fin de esta época tan complicada y tan fuera de sus manos, aunque con un espíritu de lucha que nunca muere.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)



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