La tasa de fertilidad entre inmigrantes y las nacidas en este país continúa en declive, con la caída más marcada entre las mujeres extranjeras, según un estudio del conservador Centro de Estudios sobre Inmigración (CIS).

En 2019 fue el año en que más se redujo la tasa de fertilidad en conjunto entre las inmigrantes, las legales e indocumentadas, con un promedio de 2.1 niños por cada mujer, según el estudio basado en los datos más recientes del censo de ese año.

“Como resultado, la presencia de inmigrantes en el país tiene sólo un impacto modesto en la tasa en general de fertilidad”, indica el estudio.

La merma, tanto de las nacidas en EE.UU. o el extranjero, rechaza el argumento de que este país necesita de la inmigración porque las nacidas aquí no están teniendo suficientes niños, señalan los autores del estudio del CIS, centro que propugna unas políticas migratorias restrictivas.

El centro destaca que si bien es cierto que el país está envejeciendo debido al declive en la tasa de fertilidad y el aumento en la expectativa de vida, el impacto de los inmigrantes en los niveles generales de fertilidad es bastante modesto, contrariando así una de las teorías de los que defienden la necesidad de una mayor llegada de extranjeros.

Los datos en concreto del estudio mostraron que la tasa de fertilidad, que es el número promedio de hijos que una mujer tendrá a lo largo de su vida, cayó al 2.02 niños entre las inmigrantes, por debajo del 2.1 necesario para reemplazar la población existente en este país.

Según el reporte, la fertilidad entre las inmigrantes ha tenido un declive más acelerado que entre las nacidas en EE.UU y en 2008 estas mujeres tenían una tasa de fertilidad de 2.75 niños.

Pero la situación es todavía peor para las nacidas en el país, entre las que el declive fue de 2.07 a 1.69 hijos, de acuerdo con los demógrafos del CIS.

Los resultados indican además que si se mide la fertilidad por cada mil nacimientos, hay un declive más marcado para las inmigrantes en edad reproductiva, entre los 15 y 50 años, que pasó de 76 nacimientos en 2008 a 57 en 2019.

En contraste, la fertilidad de las nativas se redujo de 55 nacimientos por cada mil a 48 en el mismo periodo de tiempo.

Aún si el número de mujeres inmigrantes entre los 15 y 50 años se duplicara, con los nacimientos en esta población, solo aumentaría la tasa general por mujer a un nacimiento por cada mil, o 2.1 por ciento.

De acuerdo con el estudio, la inmigración tiene un impacto menor, porque la diferencia en la fertilidad entre inmigrantes y las nacidas en este país es tan pequeña como para hacer un cambio significativo en la tasa de nacimientos en general en el país.