El lado oscuro de la Navidad que casi nadie quiere abordar tiene que ver con aquellas sensaciones no muy positivas de la época.

Puede haber ansiedad de tener que asistir a los encuentros sociales inevitables el 24 o 31 de diciembre, o una lista interminable de reuniones, a pesar de no tener ganas genuinas de reunirse con la familia o los amigos.

La Navidad no siempre es felicidad. En muchas ocasiones existen desacuerdos y tristezas que no se expresan en voz alta. Algunos solo desean quedarse en casa, pues no sienten el deseo de enfrentarse a las altas expectativas o de hallarse fuera de lugar.

Uno busca estar feliz rodeado de los adornos de la época, pero el estrés se impone. (Foto de Artyom Kulikov/Unsplash.com)

¿Qué hacer para evitar el estrés de la Navidad durante diciembre?

Hay un gran porcentaje de la sociedad mundial que no tiene interés en la Navidad y que se siente ansioso o estresado ante la obligación de asistir a reuniones.

La frustración es una de las peores enemigas en estos encuentros familiares. Además, pueden surgir depresiones propias de la temporada.

“Debemos estar alerta todos porque en esta temporada la sensación de tristeza, con la llegada del otoño y luego el invierno, sumado a los cambios constantes de humor, la ansiedad y los problemas para conciliar el sueño o dormir de más, pueden ser síntomas del Trastorno Afectivo Estacional (TAE)”, dijo Julissa del Rosario Ibáñez Ruelas, psiquiatra del Hospital General de Zona No. 71, en México.

Uno busca estar feliz rodeado de los adornos de la época, pero el estrés se impone. (Foto de Artyom Kulikov/Unsplash.com)

La temporada en estas fechas puede ser muy movida, así que es necesario dormir bien. Los pendientes en el trabajo, los hijos, los suegros, los gastos, entre otras cosas, pueden amotinarse en la cabeza y añadirse al esfuerzo físico. Se debe descansar para aguantar las jornadas largas de las compras, la cocina, la merienda, la convivencia y lo que conlleven las fiestas.

“Otros síntomas a los que se debe estar atento son la sensación de vacío, culpabilidad, irritabilidad, inquietud, desesperación, perspectiva sombría, sentimientos de desesperanza, pesimismo e irritación, pérdida de interés en actividades que antes solía disfrutar, poca energía, deseos de comer carbohidratos y aumento de peso, así como pensamientos suicidas”, dijo la especialista.

No es requisito estar todo el tiempo en un lugar lleno de gente, ya que esto puede ser contraproducente. Cuando se esté listo, lo que se recomienda es divertirse, prestar atención a los seres queridos y evitar el uso de la tecnología. Puede parecer una solución fácil, pero el estado emocional requiere de concentración, para así poder prever aquellos detonantes que afecten el ánimo.

La expectativa tras la preparación de comidas complicadas en familia puede aumentar los niveles de estrés. (Foto de Octavio Jones/Getty Images)

En la convivencia con amigos y familia, es una buena opción dirigirse hacia terceros de manera positiva. Cuando un ambiente está lleno de quejas, es difícil disfrutar el momento. Si reinan el agradecimiento y la positividad, puede generarse un recuerdo inolvidable y perdurable. Además, se recomienda no beber en exceso.

“Recomiendo para todos aquellos que deseen salir adelante practicar buenos hábitos de sueño, mantener una alimentación saludable, hacer ejercicio con frecuencia, buscar la realización de actividades que den la sensación de felicidad y evitar en tanto sea posible el consumo de alcohol y sustancias perjudiciales para la salud”, dijo la psiquiatra.

Son tiempos sensibles, en especial porque las reuniones suelen conllevar implícitamente la tolerancia y las ganas de convivir de manera forzada, lo que puede afectar directo en los nervios. Seguir unos consejos sencillos puede ayudar a dominar la tensión.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)



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