La Fiscalía del Condado de Los Ángeles acusó este lunes de abuso infantil a Iván Michael Arriaga, de 36 años de edad, y a su novia, Claudia Georgina Hernández, por maltratar al hijo de éste al amarrarlo a una cama.

Ambos fueron acusados cada uno con “un cargo de abuso infantil bajo circunstancias o condiciones probables para causar lesiones corporales graves”, según informó Greg Risling, portavoz de la fiscalía angelina.

De acuerdo con la acusación, entre el 1 de junio y el 12 de agosto el niño fue atado varias veces a una cama en su vivienda en Pasadena, al noreste de Los Ángeles, lo que entre otras cosas le causó daños en uno de sus tobillos.

La audiencia de acusación formal comenzó el lunes y continuará el 26 de agosto en la Corte Superior de Los Ángeles, rama de Pasadena.

De ser hallados culpables de los cargos Arriaga y Hernández enfrentan una posible pena máxima de seis años en prisión estatal.

En Los Ángeles se han presentado varios casos de niños que han sufrido abusos graves por parte de sus padres o guardianes legales y que incluso han muerto por esta causa.

En Palmdale, el 24 de mayo de 2013 murió el menor Gabriel Fernández, de 8 años, por abuso y tortura. Su madre, Pearl Sinthia Fernández, fue condenada a cadena perpetua por la muerte del niño y el novio de la progenitora, Isauro Aguirre, a la pena de muerte por el asesinato del niño.

En la ciudad vecina de Lancaster, en 20 junio 2018 fue encontrado inconsciente en el apartamento de su madre y del novio de ésta el niño de 10 años Anthony Ávalos, quien murió al día siguiente en el hospital.

La madre de Ávalos, Heather Barrón, y su novio Kareem Leiva han sido acusados de tortura y asesinato y la Fiscalía anunció que buscará la pena de muerte. El juicio de Leiva está programado para comenzar en septiembre y le seguirá el de Barrón, posiblemente en 2021.

También en Palmdale los padres del menor Noa Cuatro, José María Cuatro Jr. y Úrsula Elaine Juárez, fueron acusados formalmente por el juez Sam Ohta en septiembre de 2019 del asesinato del niño en julio de ese año.

Los padres del niño Cuatro enfrentan cada uno una condena máxima de cadena perpetua si son declarados culpables de los cargos que afrontan.